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Donde dos o tres … o quince están reunidos

por Julie Myers

Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo entre ellos. – Mt. 18:20

Apenas unas semanas después del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, parece que la situación de las mujeres en la región es tan grave como siempre. El 22 de marzo, la Organización Femenina Popular (OFP) nos pidió que visitemos la casa de una amiga y colega, se llama Iluminada. Su vecino, un hombre que se identifica como un paramilitar atacó y amenazó a ella en su casa. Ella hace parte de la OFP. En una demostración de solidaridad hermosa, once mujeres de la OFP se presentaron a su casa esa mañana, con cuatro ECAPeros, dos del equipo de Colombia, y dos visitas de una delegación que trabajan en otros países.

Mientras formamos una fila para saludar a Iluminada y entrar en su humilde casa, vi correr una lágrima por su mejilla, mientras sonreía alegremente a sus quince visitantes. Hablamos brevemente sobre el incidente, pero la energía en la casa era de triunfo, de unidad, de fuerza. Ninguna mujer está sola en esta ciudad, era lo que se sentía.

 

Cuando el hombre pasó por la casa esa mañana, vio a once mujeres de la OFP y cuatros ECAPeros riendo y tomando tinto, contando historias y compartiendo noticias. Yo no podía dejar de pensar en el versículo de Mateo: “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo entre ellos.” Pero fuimos quince! Y no había duda de que estábamos en presencia de algo más grande que nosotros mismos.

Desafortunadamente, la alegría de este encuentro se disipó pronto. El domingo 25, recibimos otra llamada de la OFP, esta vez por un caso de abuso doméstico. La mujer había sido golpeada hasta quedar inconsciente por su marido, quien la amenazó de muerte. Ella tiene 21 años. Y no era la primera vez que él la golpeaba. La ginecóloga que la examinó en el hospital la contactó con la OFP. Ella luchó para caminar, respirar, sentarse, pararse, mantener los ojos abiertos. OFP llamó a la policía para registrar su denuncia. Dos policías se presentaron. “¿Qué hiciste para que te golpeará?” Ellos no sabían qué hacer. Llamaron a otros dos policías. Ellos no sabían qué hacer. Llamaron a otros dos policías. Finalmente, cuando ocho policías estaban en la casa de la mujer de la OFP, decidieron que no sabían qué hacer para este caso común de violencia doméstica. Así que se fueron.

Nos fuimos a la SIJIN para hacer la denuncia. Gloria, de la OFP, pidió que la mujer sea acompañada a la casa de su vecina, en donde su hijo de cuatro años de edad estaba quedando. Nos dijeron que no podían porque no era seguro. Gloria pidió que la policía de hospedaje a ella esa noche. Una vez más, nos dijeron que no podían. Debido a que Gloria predijo esta respuesta, ella viaja con una copia de la ley. Ella abrió el texto y señaló los derechos de las víctimas de abuso. El derecho de un lugar seguro donde quedarse. El derecho de acompañamiento a su casa, en seguridad. Sin suerte!

En cambio, esta mujer dormía en una colchoneta en el piso de la Casa de la Mujer. Al día siguiente tenía más citas: médicos, denuncias, horas de sentarse y esperar – dolorosamente. Cada movimiento parecía insoportable. Gloria luchaba por cada “derecho” que tenía, a pesar de los “derechos” por su propia definición debe concederse libremente y no casi imposible de alcanzar.

Cuando la policía finalmente accedió a acompañar a esta mujer a su casa para reunirse con su hijo, con una orden de restricción contra su marido en la mano, Gloria cansada dejó escapar un suspiro. Ella había acompañado a esta mujer por más de 24 horas, luchando con las uñas por la dignidad de esta mujer. Ella había hablado con decenas de policías y funcionarios del gobierno en nombre de esta mujer. Ella guardó el texto de la ley en su sobre de plástico. Ella lo va a necesitar de nuevo muy pronto.

Ambos acompañamientos con la OFP, la alegría de estar en la casa de Iluminada y la tristeza de ver a esta mujer golpeada por su marido, así como la ley, eran verdaderos reflejos del verso de Mateo. Jesús fue sin duda presente con todos los quince de nosotros mientras tomábamos tinto y nos reíamos, y Jesús fue sin duda con nosotras mientras la levantamos físicamente a esta mujer de su silla, debido a los dolores en su espalda para ir a poner la denuncia. No es de extrañar por qué las mujeres de la Organización Femenina Popular están constantemente bajo amenaza. Su fe es de acción. Viven la solidaridad – literalmente – en hospedar a las oprimidas, visitando a las personas vulnerables, sanando a las heridas, y caminando al lado de una a la otra en este viaje. Que sigan siendo ejemplos inspiradores de lo que significa ser cristiano en estos tiempos difíciles. Y que podamos seguir reuniéndonos con ellos: dos, tres, o quince de nosotros, y sentir la presencia de Cristo.

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Acerca de CPT Colombia

CPT (Christian Peacemaker Teams) Colombia is an International organization seeking to be allies for and partner with communities who are threatened with displacement and violence. We try to support their initiatives to promote justice and peace and their resistance to attempts by those who oppress them and seek to dispossess them of their land, culture and livelihoods.

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